mar 32a. Ordinario año Par (Id=746)

Antífona de Entrada

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Nos acogemos, Señor, a tu providencia que nunca se equivoca, y te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquello que pueda contribuir a nuestro bien.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Vivamos de una manera justa y fiel, en espera de la gloriosa venida de Jesucristo, nuestro Dios y salvador

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito
2, 1-8.11-14

Querido hermano: Tú, por tu parte, enseña según la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, juiciosos y prudentes; que vivan plenamente la fe, el amor y la paciencia.
De igual modo que las ancianas observen una conducta digna de personas piadosas, que no sean calumniadoras, ni dadas al vino, sino buenas consejeras; de este modo enseñarán a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, mujeres de su casa, buenas y respetuosas con sus maridos, para que no se hable mal de la palabra de Dios.
Asimismo, exhorta a los jóvenes a ser prudentes en todo, dando tú mismo ejemplo de una buena conducta. Sé íntegro en la enseñanza, ten buen juicio, que tu mensaje sea correcto y sin error. De este modo, nuestros adversarios quedarán desconcentrados y no podrán decir nada malo de nosotros.

Porque se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres. Ella nos enseña a renunciar a la vida sin religión y a los deseos del mundo, para que vivamos en el tiempo presente con moderación, justicia y religiosidad, en la espera de la feliz esperanza: la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, el cual se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos, para que seamos su pueblo elegido, siempre deseoso de practicar el bien. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 36, 3-4.18.23.27 y 29

Los humildes heredarán la tierra.

Confía en el Señor y haz el bien, habita en esta tierra y mantente fiel; que el Señor sea tu deleite, y él te dará lo que desea tu corazón.
Los humildes heredarán la tierra.

El Señor cuida la vida de los buenos, su herencia durará eternamente. El Señor asegura los pasos del hombre, y está atento a su camino.
Los humildes heredarán la tierra.

Apártate del mal, haz bien, y tendrás siempre una morada; los justos heredarán la tierra, y habitarán en ella para siempre.
Los humildes heredarán la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra, y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra casa, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
17, 7-10

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
"¿Quién de ustedes, que tenga un criado labrando o pastoreando, le dice cuando regresa del campo:
"Entra en seguida y ponte a comer?"¿No le dirá más bien:
"Prepárame la cena y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?" ¿Tendrá acaso que agradecer al criado que haya hecho lo que se le había mandado?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido lo que se les había mandado, digan: "No somos más que siervos; hicimos lo que teníamos que hacer"".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Confiados en tu misericordia, Señor, venimos a tu altar con nuestros dones a fin de que te dignes purificarnos por este memorial que estamos celebrando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Restauración universal en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas; y así,
constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Padre Santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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